Se dice que….

La mujer que baila es la que se comunica en el lenguaje de su inconsciente honrando algo más grande que ella; la Suma Sacerdotisa que conoce el ritmo de sus conocimientos divinos propios de ella…

La mujer que baila se sana profundamente desde la dicha en un momento sagrado donde no existe el pasado ni el futuro, que le  aporta humildad para disfrutar de un camino y no de la meta…

La mujer que baila es la mujer tierra o Madre Gaia que siente libertad con los pies en la tierra… o en nuestro caso bailando sobre ella…para amar aspectos de nosotras mismas que ni valorábamos antes…

Vivimos encarcelados en una sociedad donde nos obligan a desenraizarnos, en el que nuestro dia a dia nos separa de nuestra esencia sacrificada por las expectativas ajenas del mundo físico .

A través de la danza del vientre tomamos consciencia juntas para elevar el significado de algo nuestro, que solo nosotras entendemos…

   Concédete lo que te mereces para potenciar y vivir plenamente tu sentido de “MUJER”. Es tu derecho y tu regalo descubrir tesoros de tu ser y tu cuerpo , en un lugar seguro, que no se te desvelarían de otra manera.

Experiencia única para y por la mujer

Beneficios de la danza:

A nivel físico:

  • Tienes una corrección postural que te mantiene tu cuerpo sano mientras disfrutas, . tonifica tu cuerpo, moldea tu figura y descubre tu sensualidad más profunda como parte intrínseca de cada paso.
  • Honrar los ciclos de tu cuerpo y tus niveles de energía al compás de las emociones

A nivel psicológico:

  • Tratamiento natural y holístico para las dolencias psíquicas; depresión, ansiedad
  • Potencia el autoestima frágil a través de un nuevo descubrimiento de tus capacidades como mujer.
  • Concédete una relación distinta con tu cuerpo en un contexto seguro
  • Las endorfinas liberadas y asociadas a la alegría que sientes por estar en tu cuerpo te aporta poder personal.
  • Un antes y un después en lo que eliges conscientemente expresar como mujer; dulzura, compasión, sensualidad….tu eliges…es tu momento
  • Creas vínculos y espejeas a la otra acompañándola en su camino de manada y personal.
  • Percibes y creas tu propio tipo de belleza
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